martes, 20 de mayo de 2014

Peter Lanzani

Creo que nuestro corazón es como un motorcito chiquito que todo el tiempo busca y busca encontrar alguien a quien amar.No se cansa nunca. Aunque estemos vencidos,él siempre busca y busca, porque un corazón necesita amar.

Mirame.


Cuando queres que alguien te mire, no importa ninguna otra mirada. Vos querés esa mirada, y ninguna más. Pedimos a gritos,desesperadamente; que abran sus ojos y nos miren... que nos vean.

Somos esclavos de esa mirada, la necesitamos,como el aire.
Hacemos cualquier cosa por atraer esa mirada.Intentamos ponernos en el campo visual del otro, quisiéramos tener un reflector que nos ilumine, quisiéramos brillar para ser mirados.

LA LLAVE.




 Es esa llave que nos hace llorar cuando nos olvidamos que una vez que amamos a alguien, no existe más la soledas. La llave maestra es esa capaz de abrir el candado más cerrado, de despertar hasta el corazón más dormido.






Es una llave que nos vuelve osados,audaces.Nos abre la puerta a la rebeldía.Es capaz de abrir la celda de la prisión más segura... o una puerta a otra dimensión.